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Errores al cargar un coche eléctrico en casa

Cargar un coche eléctrico supone cambiar algunos hábitos, pero cargarlo en casa no tiene por qué ser complicado. De hecho, para la mayoría de los conductores, la carga doméstica puede convertirse en la forma más cómoda y sencilla de tener el coche preparado cada día.

Sin embargo, todavía existen muchas dudas alrededor de la recarga: ¿hay que cargar siempre hasta el 100 %? ¿Necesito un cargador de máxima potencia? ¿Qué ocurre si mi coche está al 20 %? ¿Puede un cargador demasiado potente dañar la batería?

Muchas de estas dudas nacen de comparar la recarga de un coche eléctrico con el funcionamiento de un vehículo de combustión.

Por eso, antes de elegir un cargador para coche eléctrico, conviene entender cómo funciona realmente la recarga y, sobre todo, adaptarla al uso que hacemos del vehículo.

Estos son errores muy habituales al cargar un coche eléctrico en casa y cómo evitarlos.

Error 1. Pensar que necesitas cargar siempre al 100 %

Uno de los errores más frecuentes entre quienes empiezan a utilizar un coche eléctrico es pensar que la batería debe estar siempre completamente cargada.

Es una reacción bastante lógica. Estamos acostumbrados a repostar un coche de combustión llenando el depósito y, por eso, es fácil trasladar esa misma lógica a un vehículo eléctrico.

Pero no siempre es necesario.

¿Cuánta batería necesitas realmente?

La respuesta depende de cómo utilizas el coche.

Si durante la semana realizas desplazamientos relativamente cortos, probablemente no necesitas comenzar cada jornada con la batería al 100 %. Puedes cargar durante la noche y recuperar la energía necesaria para los kilómetros que vas a realizar al día siguiente.

Además, la autonomía disponible depende de muchos factores: el modelo del vehículo, la capacidad de su batería, la velocidad, la temperatura, el tipo de recorrido o el estilo de conducción.

Por eso, en lugar de pensar constantemente:

“Tengo que tener el coche al 100 %”

puede ser mucho más útil preguntarse:

“¿Cuántos kilómetros necesito hacer antes de volver a cargar?”

¿Significa esto que nunca hay que cargar al 100 %?

No.

El problema no es cargar al 100 % de forma puntual. Puede ser perfectamente necesario antes de realizar un viaje largo.

La cuestión está más relacionada con mantener habitualmente la batería en los extremos de carga cuando no es necesario.

En el caso explicado en el vídeo que hemos tomado como referencia, el experto señala precisamente que una batería puede cargarse al 100 %, pero que no resulta recomendable dejar el vehículo estacionado durante mucho tiempo con ese nivel de carga.

Por eso, para el uso diario, una estrategia de carga adaptada a las necesidades reales suele tener más sentido que buscar constantemente el 100 %.

La clave no es tener siempre la batería llena. Es tener suficiente batería para el uso que vas a hacer del coche.

Error 2. Pensar que necesitas un cargador de máxima potencia

Otro error muy habitual es pensar que cuanto más potente sea el cargador, mejor.

Y aquí conviene detenerse en una idea fundamental:

La potencia máxima del cargador no es necesariamente la potencia a la que va a cargar tu coche.

Un cargador de coche eléctrico puede tener una determinada capacidad de carga, pero el vehículo también tiene sus propios límites.

Por ejemplo, si conectamos un coche que admite una determinada potencia máxima a un cargador capaz de proporcionar mucha más, el vehículo no va a recibir automáticamente toda esa potencia.

¿Por qué?

Porque el proceso de carga está controlado por el propio vehículo.

El coche comunica al cargador cuánta potencia puede aceptar en cada momento. Esa capacidad depende del propio sistema del vehículo, de la batería y de la gestión electrónica que realiza el fabricante.

Por eso, conectar un vehículo capaz de cargar a 100 kW a un cargador de 300 kW no significa que vayamos a cargar a 300 kW.

El cargador tiene capacidad para ofrecer esa potencia, pero es el vehículo el que determina cuánto puede recibir.

Entonces, ¿más potencia siempre significa cargar más rápido?

No necesariamente.

Para conseguir una carga rápida tiene que existir una correspondencia entre:

  • La potencia que puede proporcionar el cargador.
  • La potencia máxima que admite el vehículo.
  • El tipo de corriente utilizada.
  • El estado de carga de la batería.
  • Las condiciones de funcionamiento del vehículo.

Por eso, antes de elegir un cargador para coche eléctrico, no tiene mucho sentido fijarse únicamente en el número de kW.

El mejor cargador no es necesariamente el más potente, sino el que mejor encaja con el vehículo y con las necesidades reales del usuario.

Error 3. Pensar: “Tengo un 20 % de batería, así que estoy prácticamente sin batería”

Este es uno de los errores más curiosos porque tiene mucho que ver con nuestra percepción.

Para alguien que acaba de comprar un coche eléctrico, ver un 20 % de batería puede generar cierta ansiedad.

“¿Y si me quedo tirado?”

Pero un porcentaje aislado no nos dice realmente cuántos kilómetros podemos recorrer.

El 20 % no significa lo mismo en todos los coches

La autonomía disponible depende de la capacidad de la batería y del consumo del vehículo.

Además, el consumo cambia considerablemente según las condiciones de conducción.

En la conversación que sirve como base para este artículo, el experto explica cómo su vehículo puede alcanzar autonomías muy diferentes dependiendo del tipo de recorrido: la conducción a velocidades elevadas en carretera penaliza más el consumo, mientras que en ciudad la frenada regenerativa permite aprovechar parte de la energía durante las deceleraciones.

Esto explica por qué el mismo porcentaje de batería puede representar una cantidad muy diferente de kilómetros dependiendo de dónde y cómo conduzcamos.

Aprende a conocer tu coche

Con el tiempo, el conductor de un vehículo eléctrico deja de pensar únicamente en porcentajes y empieza a interpretar la autonomía de una forma mucho más práctica.

Un 20 % puede ser suficiente para terminar los desplazamientos del día y llegar tranquilamente a casa.

Y si el coche dispone de navegación integrada, muchos modelos actuales también pueden calcular rutas teniendo en cuenta la autonomía y las posibles paradas de carga.

Por eso, si acabas de comprar un coche eléctrico, es normal que al principio quieras tener siempre una batería muy alta.

Pero a medida que conozcas el consumo real de tu vehículo, probablemente comprobarás que no necesitas mantener constantemente una gran reserva de batería.

Error 4. Pensar que un cargador potente obliga al coche a cargar a esa potencia

Este error está muy relacionado con el anterior, pero merece una explicación independiente porque genera bastante confusión.

Imagina que llegas a un punto de carga capaz de proporcionar 300 kW y conectas tu coche.

Esperas que el coche empiece a cargar a 300 kW.

Pero observas que la potencia se queda en 90, 100 o 120 kW.

¿Está roto el cargador?

No necesariamente.

El coche también tiene un límite de carga

Como hemos visto, la potencia máxima de carga depende también de las características del vehículo.

El cargador y el coche se comunican antes y durante el proceso de carga. El vehículo informa de la potencia que puede aceptar y el sistema de carga adapta la entrega de energía a esas condiciones.

Por eso, que un cargador tenga una potencia máxima elevada no significa que vaya a imponer esa potencia al vehículo.

Es una diferencia importante entre la capacidad del cargador y la capacidad real de carga del coche.

¿Y qué ocurre si conecto un coche de menor potencia a un cargador muy potente?

El hecho de que un cargador pueda entregar una potencia superior a la que admite el vehículo no significa que vaya a “forzar” esa potencia sobre la batería.

El vehículo establece sus propios límites de carga.

Por eso, cuando consultamos las características de un coche eléctrico, es importante conocer tanto su capacidad de batería como sus límites de carga en corriente alterna y corriente continua.

No basta con mirar los kW del cargador: hay que conocer también los kW que admite el coche.

Error 5. Elegir un cargador sin pensar en cómo utilizas realmente el coche

Este es probablemente el error más importante de todos.

Porque no existe un único tipo de usuario de coche eléctrico.

No necesita lo mismo una persona que utiliza su vehículo principalmente para desplazamientos urbanos y lo deja aparcado toda la noche que alguien que utiliza el coche profesionalmente durante muchas horas al día.

¿Cuándo utilizas normalmente tu coche?

Esta es una de las primeras preguntas que deberías hacerte antes de instalar un cargador de coche eléctrico.

Si llegas a casa por la tarde y el coche permanece aparcado durante 8 o 10 horas, tienes algo muy valioso:

tiempo.

Y cuando tienes tiempo, no necesitas necesariamente una potencia de carga enorme.

Puedes cargar durante la noche y comenzar el día siguiente con la energía necesaria para tus desplazamientos.

En cambio, si utilizas el vehículo como taxi, comercial, repartidor o profesional y necesitas volver a la carretera rápidamente, el tiempo disponible para cargar cambia completamente.

En ese caso, una mayor potencia puede tener mucho más sentido.

La instalación eléctrica también importa

Además del coche y de tus hábitos, hay un tercer elemento fundamental:

tu vivienda.

Cuando instalamos un cargador, no podemos analizar únicamente cuántos kW queremos para el vehículo. También debemos tener en cuenta el resto de consumos de la vivienda.

Horno, vitrocerámica, aire acondicionado, bomba de calor, electrodomésticos…

Todos ellos pueden estar funcionando al mismo tiempo que el coche está cargando.

Por eso, una buena instalación debe tener en cuenta el consumo global de la vivienda y no únicamente el vehículo.

Un cargador inteligente debe adaptarse a la vivienda

Aquí es donde adquiere especial importancia la regulación dinámica de potencia.

En lugar de dedicar una potencia fija al coche independientemente de lo que esté ocurriendo en la vivienda, el cargador puede adaptar la potencia de carga disponible en cada momento.

Si el consumo de la casa aumenta, puede reducir la potencia destinada al vehículo.

Si el consumo de la vivienda disminuye, puede aprovechar esa capacidad disponible para aumentar la carga.

El objetivo es sencillo:

aprovechar al máximo la instalación eléctrica disponible sin superar sus límites.

Esto permite cargar el coche mientras la vivienda continúa funcionando con normalidad, sin necesidad de pensar que la solución pasa siempre por contratar más potencia.

Entonces, ¿cómo elegir un buen cargador para coche eléctrico?

Después de todo lo anterior, podemos resumirlo en una idea muy sencilla:

No elijas el cargador pensando únicamente en cuántos kW puede ofrecer. Elige pensando en cómo vas a utilizar el coche.

Antes de instalar un cargador de coche eléctrico en casa, conviene analizar al menos estas cuestiones:

1. ¿Cuántos kilómetros haces habitualmente?

No necesitas la misma solución si recorres 30 km diarios que si haces 200 km cada día.

2. ¿Cuánto tiempo permanece el coche aparcado?

Si el vehículo pasa toda la noche en el garaje, dispones de muchas horas para recuperar energía.

3. ¿Qué potencia de carga admite tu coche?

Comprueba las características del vehículo antes de elegir la potencia del cargador.

4. ¿Qué tipo de instalación eléctrica tienes?

La potencia disponible y el tipo de instalación condicionan las posibilidades de carga.

5. ¿Qué otros consumos tiene tu vivienda?

El cargador debe convivir con el resto de aparatos eléctricos de la casa.

6. ¿Necesitas realmente cargar a máxima potencia?

En muchos casos, una carga nocturna bien gestionada puede ser más que suficiente para el uso diario.

 

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